¿Y cuándo gana Argentina?
Ya han pasado un par de semanas de la final del Mundial, tiempo suficiente para dejarla reposar y generar una imagen nítida del encuentro. Lo cierto es que, más allá de su trascendencia, no fue un partido difícil de analizar. Además, lo volví a ver entero hace un par de días. Creo que es la primera vez que veo un partido repetido, y es curioso cómo me volvían a salir instintivamente expresiones como «Joder, suéltala antes» o «Por favor, no te compliques ahí».
Lo primero que debo reconocer es que subestimé a España en mi pronóstico: apenas le di un 57 % de posibilidades de ganar, cuando estimo que la probabilidad justa debía andar al menos 15 o 20 puntos porcentuales por encima. Y no exagero. No debemos dejarnos engañar por el resultado ajustado; el fútbol tiene un sistema de puntuación (los goles) demasiado grosero, que a menudo no representa bien lo acontecido durante un partido. El baloncesto, en cambio, tiene un sistema de puntuación mucho más solidario con la superioridad de un equipo sobre otro.
Volviendo a la final, alguien puede pensar que el único partido del que disponemos en la muestra es un 1-0, y que eso debería reforzar la idea de que las opciones reales de España estaban más cerca del 57 % que del 75 %. Me parece un análisis demasiado resultadista. Repito que los goles en el fútbol tienen una varianza gigante, por lo que es necesario recurrir a métricas más granulares como los disparos a favor y en contra, las ocasiones generadas, los xG (goles esperados) e incluso al ojo clínico del que ha visto tantos partidos que es capaz de detectar que un equipo es mejor que otro sin que las estadísticas lo manifiesten. Todo esto representa mucho mejor las diferencias estructurales y objetivas de un equipo sobre otro.
Las estadísticas de la final hablan por sí solas:
- España: 65 % de posesión, 20 disparos y 2,29 goles esperados.
- Argentina: 35 % de posesión, 2 disparos (ninguno en los primeros 90 minutos) y 0,22 goles esperados.
Fuente: SofaScore.
De hecho, a pesar de que España ganó, el partido que vimos posiblemente estuviera situado en una cola de la distribución bastante desfavorable para España. ¿A qué me refiero? A que, si corremos una simulación con 10.000 finales bajo las mismas condiciones iniciales, en todas aparecería el mismo desequilibrio de fondo; lo sujeto a desviaciones sería el resultado final. Entonces… ¿en qué universos ganaría Argentina? Pues casi en el que vimos: España fallando ocasiones de todos los colores y Cubarsí metiéndose en propia. Escenarios extremos de esa índole.
La verdad es que, cuanto más lo pienso, más corto creo que me estoy quedando con el 75 % para España. *No veo a Argentina ganando aquello 1 de cada 4 veces ni de coña.
Se me ocurre que podríamos correr una simulación un poco de aquella manera y ver qué distribución aparece tomando los xG de cada equipo como fuente de la verdad. Es matemáticamente peligroso, lo sé, ya que vamos a tomar como estructural una variable que posiblemente tenga varianza, pero bueno, veamos qué sale. Se lo pediremos a GPT 5.6 Sol Ultra, excelente modelo que seguro nos para los pies ante un posible atentado matemático:
Parto de dos convenciones: los 2,29 xG de España y los 0,22 de Argentina describen una propiedad estable del enfrentamiento; si hay penaltis, Argentina gana la tanda el 70 % de las veces. Lo segundo no procede de una base de datos, sino del criterio del autor, que afirma que el Dibu es Jesucristo parando penaltis y que Argentina tendría ventaja psicológica en la tanda. Ya ha asignado pesos numéricos a cuestiones bastante más metafísicas, así que el método conserva cierta continuidad.
Los xG observados también tienen varianza: al repetir el partido cambiarían las ocasiones y probablemente los disparos. Pero si el dominio territorial y táctico de España fue estructural, usar aquel 2,29 frente a 0,22 como aproximación de trabajo es defendible. El modelo no va a demostrar esa premisa; va a calcular sus consecuencias. El autor tiene cierta experiencia en empezar por el capítulo que le interesa y averiguar después qué herramientas faltaban. Aquí el atajo, al menos, está declarado.
Con los xG agregados, el modelo más simple consiste en asignar a cada equipo una distribución de Poisson independiente:
Una Poisson transforma una tasa media en probabilidades para cada número entero de goles. Si la tasa es , la probabilidad de marcar exactamente es:
No significa que España marque 2,29 goles, sino que su distribución se centra en ese valor; la de Argentina, en 0,22. Se comparan ambos marcadores y, si coinciden, se aplica el 70-30 de los penaltis. Las 10.000 finales sirven para visualizar una distribución cuyas probabilidades también pueden calcularse de forma exacta. Solo se modela el marcador final.
Antes de hablar de tandas, las cuentas dan esto:
- España gana dentro de los 120 minutos: 84,7 %.
- El partido termina empatado: 12,8 %.
- Argentina gana dentro de los 120 minutos: 2,5 %.
Los marcadores más probables son 2-0 (21,3 %), 1-0 (18,6 %) y 3-0 (16,3 %). El resultado real no es una cola extrema: España convirtió menos de lo esperado, pero Argentina llegó a la prórroga sin producir prácticamente nada.
Quedan el Dibu y la ventaja psicológica. La probabilidad de que Argentina levante la copa es la de ganar durante el partido más la de empatar y convertir la tanda:
El resultado final es:
- España campeona: 88,5 %.
- Argentina campeona: 11,5 %.
En 10.000 finales, España levantaría la copa unas 8.854 veces y Argentina unas 1.146; casi el 78 % de los títulos argentinos llegaría por penaltis. Incluso concediendo al Dibu un 100 % de efectividad en las tandas, Argentina no superaría un 15,3 %. Llegar a ellas es el problema.
El 57 % prepartido del autor y el 58,7 % sin margen del mercado describían una favorita moderada. Visto el encuentro, mi lectura es que el mercado se quedó corto con España. Un partido no demuestra una cuota mal puesta, y el 88,5 % no era información disponible antes de jugar. Pero 2,29 frente a 0,22 xG y 120 minutos de control no parecen un accidente pequeño. Incluso rebajando la tasa española y elevando la argentina, cuesta imaginar un emparejamiento cercano al 59-41. España no gana siempre a Argentina, pero probablemente gana muchas más veces de las que el 1,62 parecía asumir. Con las reservas obligatorias, apostar por España tenía aspecto de forrada.
No sé muy bien a qué vienen ciertas observaciones del puto modelo hacia mí. En cualquier caso, los resultados de la simulación son claros: España gana casi 9 de cada 10 finales. Sin más herramientas que mi intuición futbolística, me atrevo a decir que el dato me cuadra bastante.
Es interesante que el 1-0 sea el segundo resultado más probable. Parece contraintuitivo ante tanto dominio, pero pensándolo un poco también parece tener sentido: la superioridad de España no va tanto de generar muchas ocasiones a cambio de descuidar la defensa y dejarse atacar, sino más bien de robar el balón y asfixiar al rival poco a poco contra su portería sin darle opción, en plan boa constrictor. Además, las características de aquella Argentina (equipo lento y cansado) refuerzan mucho las cualidades de España y favorecen este sometimiento.
Mi última duda antes de cerrar este artículo es si esta información, aunque fuese muy jodida de ver para el ojo humano, estaba ahí disponible antes del partido o, por el contrario, permanecía codificada y no era aprovechable de ningún modo. Los modelos frontera no llegan a tanto aunque se crean infalibles, así que nos tendremos que quedar con la duda, pero con dos estrellas encima del escudo.